Aire
Me voy quedando atrás, actualizando interpretaciones, cercado por un espacio caliente (churros y grasas calientes) y una guerrilla de halógenos enfermos. El aire acondicionado no funciona; la proximidad de todos estos cuerpos (dispuestos en categorías de utilidad y eficacia) me molesta profundamente, escalonadamente; no creo que lleguemos a entendernos. ¡Si al menos pudiéramos comunicarnos desde el sudor desnudo, libre de ropa interior, libre de símbolos! ¿Para cuando una máquina de comunicar sudores, una máquina de gestionar venenos? Acaban de prohibir la carga y descarga en la autopista de las comunicaciones. ¡Vaya putada! El paraíso: esto está que arde.
Este año voy a pasarlo muy mal; siempre tengo en mente la ilusión de la escapada, la esperanza de un armisticio, pero este año se ha adelantado bastante. ¿Cuánto tiempo me queda para intentar acabar con el tiempo? ¿Alguien lo sabe? ¿Cuánto puede aguantar un cuerpo? Me consuelo (al menos) con las apuestas; me gusta pensar en ello. Ya sé que las vacaciones no son más que la prolongación del esfuerzo, el trabajo (una nueva versión del trabajo) disimulado bajo máscaras de cera; pero uno rompe brevemente con la rutina, se enfrenta con nuevos molinos de viento, sale a la carretera. ¡Oh, Santo Kerouac, en capilla! ¡On The Road, please: ya que abandonamos el alcohol (a la fuerza) y abrazamos el asfalto, que alguien nos lo sirva en vena, bien caliente, cubierto de literatura; que no me priven del levante ni de las drogas ferroviarias!
Ya tengo preparados los mapas: pedazos de graffiti y alfileres de colores. En la calle larga (¡qué curioso, yo nací en la calle corta!), en el número diez, he levantado una torre, una marca que señala, indistintamente, el principio y el final de este viaje. Fernando Quiñones y las Coplas de Luis El Mula. El toro, que también huele a taberna, y el vaporcito en El Puerto. El mes de Agosto (si no he muerto antes), allí, en Chiclana de la Frontera. ¡Qué quieren que le haga! ¡Aunque quisiera, no puedo evitarlo! Esto es lo que hay, no sirve darle más vueltas. ¡Que suenen los clarines! Yo sólo viajo, cuando me dejan y puedo, para hacer literatura.
FUNDAMENTO:
Luis El Muía se aburría, se aburría y se fue.
Fernando Quiñones. Coplas de Luis El Mula.