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das Mystische 2.1

Aire

Me voy quedando atrás, actualizando interpretaciones, cercado por un espacio caliente (churros y grasas calientes) y una guerrilla de halógenos enfermos. El aire acondicionado no funciona; la proximidad de todos estos cuerpos (dispuestos en categorías de utilidad y eficacia) me molesta profundamente, escalonadamente; no creo que lleguemos a entendernos. ¡Si al menos pudiéramos comunicarnos desde el sudor desnudo, libre de ropa interior, libre de símbolos! ¿Para cuando una máquina de comunicar sudores, una máquina de gestionar venenos? Acaban de prohibir la carga y descarga en la autopista de las comunicaciones. ¡Vaya putada! El paraíso: esto está que arde.

Este año voy a pasarlo muy mal; siempre tengo en mente la ilusión de la escapada, la esperanza de un armisticio, pero este año se ha adelantado bastante. ¿Cuánto tiempo me queda para intentar acabar con el tiempo? ¿Alguien lo sabe? ¿Cuánto puede aguantar un cuerpo? Me consuelo (al menos) con las apuestas; me gusta pensar en ello. Ya sé que las vacaciones no son más que la prolongación del esfuerzo, el trabajo (una nueva versión del trabajo) disimulado bajo máscaras de cera; pero uno rompe brevemente con la rutina, se enfrenta con nuevos molinos de viento, sale a la carretera. ¡Oh, Santo Kerouac, en capilla! ¡On The Road, please: ya que abandonamos el alcohol (a la fuerza) y abrazamos el asfalto, que alguien nos lo sirva en vena, bien caliente, cubierto de literatura; que no me priven del levante ni de las drogas ferroviarias!

Ya tengo preparados los mapas: pedazos de graffiti y alfileres de colores. En la calle larga (¡qué curioso, yo nací en la calle corta!), en el número diez, he levantado una torre, una marca que señala, indistintamente, el principio y el final de este viaje. Fernando Quiñones y las Coplas de Luis El Mula. El toro, que también huele a taberna, y el vaporcito en El Puerto. El mes de Agosto (si no he muerto antes), allí, en Chiclana de la Frontera. ¡Qué quieren que le haga! ¡Aunque quisiera, no puedo evitarlo! Esto es lo que hay, no sirve darle más vueltas. ¡Que suenen los clarines! Yo sólo viajo, cuando me dejan y puedo, para hacer literatura.

FUNDAMENTO:

Luis El Muía se aburría, se aburría y se fue.

Fernando Quiñones. Coplas de Luis El Mula.

Cultura del agua

Hace unos días, el 27 de mayo para ser más exactos, en esa zona de la Red llamada Tierra y Libertad, J.R., su propietario, nos informaba con exactitud de que Murcia, a pesar de las apariencias o discursos que señalan lo contrario, no está sedienta. En otras palabras, que malgasta y desaprovecha sus propios recursos, que utiliza mucha más agua de lo que sería aconsejable. La necesidad del toxicómano, añadía J.R., enlazando el análisis de la realidad con la poética de lo evidente. Y es que es dejar de llover a cántaros, quedarnos secos, a dos palmos del agua, y transformarnos en poetas; o en cronistas certeros del secano, de la desertización general, que viene a ser lo mismo.

La cultura del agua, la posibilidad de modificar sistemas de riego o de evitar prácticas de dudosa necesidad colectiva, era comentada y refutada a continuación en la sala de máquinas de los comentarios, con un nuevo órdago (esta vez a la grande) que puede dar mucho que pensar y que incluso, a poco que nos pongamos a ello, puede obsequiarnos con dolores de cabeza. Alguien que firma "bacterio" apunta que no sería muy costoso convencer a la población de que gaste menos agua: sólo habría que subir el precio. Y un poco más adelante, José Carlos Rodríguez, comentarista liberal donde los haya, con quien he coincidido en diferentes foros y a quien tengo por persona inteligente, anunciaba que iría incluso un poco más lejos, permitiendo un mercado libre del agua, y anunciando que, más adelante, escribiría argumentando esta teoría.

Yo se lo agradeceré profundamente porque, en este tema, como en tantos otros, me siento un poco huérfano, necesito que alguien me lo explique con claridad, que me abra estos ojos que no siempre aguantan abiertos; pero mientras llega el momento no puedo dejar de preguntarme: ¿Y el aire? ¿Para cuando un libre mercado del aire?

Mientras llega esa respuesta mato el tiempo leyendo a Enzensberger:

Hay muchos motivos para creer que el capitalismo sólo podrá sobrevivir mientras pueda contar con acciones humanas que se sustraen a su lógica. El aire sigue siendo un bien que se utiliza sin retribución la mayoría de las veces. Parece que hay ciudades que no exigen dinero por entrar en los parques. Aquí y allá se comunican gratuitamente pensamientos. No todas las relaciones amorosas se calculan al céntimo, y el tráfico de niños y (hasta el momento todavía) de órganos humanos está sometido a limitaciones que a la economía de mercado le son ajenas.

Y calmo mi sed con agua.

Ya saben: la necesidad del toxicómano.

Del grifo, claro está.

Agüita del avellano.

Out of the Blue

Out of the Blue

Adornos industriales: eficaces y reflexivos. Es mejor quemarse que oxidarse. Se lo comentaba el otro día a mi buen amigo Otis. Sobre todo ahora que tanto sabemos de "juegos de lenguaje", sobre todo ahora que afortunadamente hemos envejecido. ¿Afortunadamente? ¡No me jodas, hombre! ¿O acaso alguien lo duda?

Esto que sigue también es autobiográfico, o eso creo. Una anfetamina es como una llave de la palabra, una piedra preciosa en manos de un descerebrado, una boca podrida de espuma partida de la rabia. ¡Hola, buenas noches!, se oye en el escenario. ¡Somos Sangre Española y (ahora viene lo bueno) somos fascistas! ¡Hala, todo el mundo a bailar el pogo! ¡Viajen por países pequeños!, que diría el chico más pálido de la playa del Gros: ¡Son más fáciles de visitar! ¿Oxidarse? ¡No me jodas, hombre! Hace falta mucho valor para sudar como un cerdo bailando pogo y gritando aquello de ¡Que dios reparta suerte!; mucho peor resultan las visiones, las imágenes en la noche. Yo me hice punk en San Cristóbal de La Laguna; allí devorábamos arroz a la cubana con coñac, para no perder la perspectiva. Decibelios era una banda de paletas y bolingas. Morrisey no supo nuestros nombres, pero jamás olvidará nuestras caras. ¡Son árabes! ¡Son árabes!, gritábamos en la grada; pero no, no eran árabes: eran avispas azulgranas.

FUNDAMENTO:

ESTO NO ES HAWAII

Sabino Méndez fue guitarrista y compositor de algunas de las mejores canciones de un famoso grupo de rock barcelonés de la década de los 80. Ahora, al igual que nosotros, ha decidido mirar hacia atrás para intentar explicar su experiencia y explicarse a sí mismo; acaba de publicar un libro, Corre, Rocker, que, como este archivo, es un recorrido por el mundo de los sueños rebeldes, las drogas, las ilusiones y los fracasos. Para él, como para muchos de nosotros, aquellos fueron años de "transición democrática". En 1989 publicó un artículo titulado Se acabó el pastel; en una entrevista reciente repasa el contenido de este artículo con ideas que me resultan extrañamente familiares. Lo bonito de este retraso secular –comenta Sabino- que llevamos con respecto a las movidas de otros sitios fue que llegar tarde hizo que nuestro sueño, en ese momento particular de la transición democrática, tuviera características propias. Tenía algo muy peninsular, aquello del esperpento y una especie de humor berlanguiano, ése que hace enternecedor lo ridículo que tiene el ser humano. Ese sueño duró una etapa especial, hasta que las inquietudes juveniles se pudrieron al tener que enfrentarse a los compromisos adultos, al tener que gestionar sus ambiciones con respecto al mundo real.

Palabra de rocker.

En otro lugar de la entrevista encontramos la pregunta final del final de la historia. ¿Por qué hacíamos tanto el idiota? Y Sabino, que un día decidió cambiar la guitarra por los libros, contesta con franqueza: Porque éramos jóvenes, porque todo era nuevo y porque, en un momento dado, llegamos a creer, puesto que no teníamos referentes, que se podía llevar a la práctica el mundo que habíamos imaginado. En algunos casos tuvimos gloriosos aciertos y en otros hicimos el ridículo de una manera espantosa. Es la cara y la cruz, la parte maravillosa del ser humano y de la ilusión. Fuimos pretenciosos, absurdos, maravillosos, prodigiosos y estúpidos.

LA LAGUNA

Anillos de memoria. Una nueva aventura me recuerda que, en Abril, las madrugadas son olorosamente frías. En La Laguna, San Cristóbal de La Laguna. ¿Hace cuántos años, en aquellas callejas inclinadas donde siempre, desde cualquiera de ellas, avizorábamos el mar? En la Plaza del Adelantado, persiguiendo palomas para la cena; bajo el árbol de los brazos (junto a la diosa psicología), lavando las heridas en el océano. Hijo de la memoria laboriosa; la vía salvaje al paraíso o la ignorancia drogada como método. Cajón desastre: La Laguna, memoria de bosque fosilizado.

Enrique Bustamante.

El Archivo de Chicago.

Ulises

A pesar de las señales se acaba perdiendo el contacto. No hay nadie en ese planeta, absolutamente lejano, al borde de los siglos, que invite a pronunciar palabra alguna, a componer una música cercana a las estrellas, a elaborar teorías o paradigmas en la ciencia viajera de los argonautas.

Lo más riguroso hasta ahora ha sido este silencio; conseguir lo más sencillo o lo más sorprendente y elaborado. Improvisar mensajes, discursos destinados a la salud de los poetas, cumplidos arquetípicos en lenguajes muertos, no está al alcance de la máquina.

Márgenes

Márgenes

¿No tienes nada que decir? Está pasando ahí al lado, justo enfrente tuyo, en la pantalla de la televisión, muchas veces. ¿No es motivo suficiente para emitir una sola opinión? ¿No tienes acaso criterio propio? ¿O es que sólo te interesas por la aceleración de partículas, por la técnica, por la manipulación genética? ¿Cómo vas a explicar todo esto a tus hijos? Porque algo tendrás que explicarles, ¿no? ¿O acaso pretendes vivir en esta indefinición permanente? ¿Qué vas a comentar cuando te encuentres con los amigos? ¿Cómo vas a convencer a tus enemigos? Vas por mal camino, amigo, vas por mal camino. Hay barro en tus botas, ya lo sé, pero así estás escribiendo tu propio epitafio. Ya no opinas, amigo, ergo: ya no existes. ¿Es acaso incapacidad, desinterés, malformación congénita? ¿Dónde has pasado los últimos veinte años, amigo? ¿En este entrañable y desagradecido país? ¿En las afueras? ¿En el centro de alguna galaxia? ¿Cómo se llaman las leyes de tu país, amigo? ¿Qué alternativa tienes para luchar contra las injusticias? ¿Cuál es tu poeta preferido? ¿Eres federalista acaso o te adhieres al patriotismo constitucional? ¿Te gusta navegar o eres más bien de tierra adentro? Qué prefieres, amigo, ¿la Tarea del Héroe o el Escudo de Arquiloco? ¿Sísifo o Narciso? Ya va siendo hora de que aclares todo esto, por tu propio bien; no puedes continuar toda la vida en una nube. Todo está contaminado, eso es evidente; pero yo te noto alegre. ¿Qué diablos te está pasando? ¿Has aprendido algo importante y estás ocultándolo? ¿Guardas algún secreto que te vuelve inmortal, inmune al desaliento? ¿Te han visitado los dioses, amigo? ¿Te has vuelto humano?

FUNDAMENTO:

Enorgullécete de tu fracaso,
que sugiere lo limpio de la empresa:
luz que medra en la noche, más espesa
hace la sombra, y más durable acaso.

No quiso Dios que dieras ese paso,
y ya del solo intento bien le pesa;
que tropezaras y cayeras, ésa
es justicia de Dios: no le hagas caso.

¿Por lo que triunfo y lo que logro, ciego,
me nombras y me amas?: yo me niego,
y en ese espejo no me reconozco.

Yo soy el acto de quebrar la esencia:
yo soy el que no soy. Yo no conozco
más modo de virtud que la impotencia.


Agustín García Calvo.

Sonetos teológicos.

La tristeza

Han cortado el tráfico. Monárquicos y republicanos (esa es la marca) tienen motivos suficientes para elegir entre el absentismo laboral o las tonalidades pastel, entre el abrazo del oso o las cabriolas existenciales, entre los guiños sensacionalistas o las berenjenas de Almagro. A la caída de la tarde amenaza lluvia en la ciudad de los diamantes, en el balcón de la seducción y el diseño. Lo muestran las vallas publicitarias: a cada uno según sus posibilidades; a cada uno según sus necesidades. A la caída de la tarde (me concome este veneno) San José de Arimatea dejó la radio en el suelo y se puso a bailar; pero, claro está, eran otros tiempos. Tiempos de gazpacho y ajo blanco, de besos en Chueca o en Tirso de Molina; tiempos de independentistas zamoranos. ¡Menos mal que, al menos, el novio es del atleti! ¡Qué manera de perder, amigo: qué manera de sufrir! Lo único que guardo de la infancia es una fotografía de José Eulogio Gárate Ormaechea volando como un ángel. Y estas cosas unen. Pero los chicos del taxi son todos merengues y dicen las crónicas mexicanas que se han vuelto republicanos. Como La Tati, como Bambino psicodélico, como Camarón de la Isla bendiciendo a los gitanos desde el púlpito celeste. Monárquicos y republicanos; esa es la marca. Y ahora, han cortado el tráfico.

La tristeza, me dices; todo mentira: sólo sonríen los valientes. Todos los visitantes son marcianos pero también buena gente, gente dispuesta a todo. Gente de toros en Las Ventas y bocadillo de gallinejas, gentes como tú y como yo, abandonadas en mitad de la calle. Y hoy programan boda, y mañana rebajas y vacaciones, o festival de Eurovisión, y pasado mañana Eurocopa. Y está bien que así sea. ¿Cómo podríamos, si no, abandonar la tristeza? ¿Te imaginas a toda esta gente leyendo a Schopenhauer?

Los chicos del taxi cumplen también funciones estadísticas. Si salieran en televisión mejoraría la imagen de la seducción pero el espectáculo tendría entonces el rostro de Harry el Sucio: carácter de velocidad y furia. La prensa del corazón podría hablarnos de taxistas, de conductores de la EMT, del personal de limpieza; entonces, la prensa del corazón cumpliría, igualmente, funciones estadísticas, y las fotos de portada mejorarían muchísimo; pero no está demostrado que taxistas, conductores o cristaleros dispongan de un corazón noticiable, de una historia tan triste, y en esas condiciones resulta del todo imposible. Aunque yo conozco a una chica de la limpieza que es pura dinamita y daría mucho que hablar en los papeles; es como un sueño. Y tampoco frecuenta a Schopenhauer.

Tristeza não tem fim, aquí en el rompeolas, pero también mentira. Los miembros del reparto evitarán las zonas conflictivas, saludarán a las mujeres mucho antes, anticiparán el fin de semana. Y estas cosas unen.

Los escaparates están cerrados. Amenaza lluvia.

Para olvidar la tristeza, si te parece, podemos pasear por los jardines de São Paulo (éste es tú regalo), escuchar a Vinicius o a Jobim, disfrutar de la boda vía satélite. Porque hoy es un gran día. ¡Vivan los novios! ¡Viva la República! ¡Viva San José de Arimatea!

Han cortado el tráfico.

Ficciones

Ficciones

No sé, aquí hay algo (en la sala de máquinas) que no funciona, y no me refiero al Sr. E. El ascensor, quizá. De gitano-flamenco a funcionarial. O la simple rutina.

Esperaré la llegada de los escépticos. Al menos me provocan contradicciones intermitentes y fuga de cerebros. En el fondo me gustaría parecerme a ellos. Hasta que vuelvo a leer a Cioran; luego se me pasa.

A. G., posiblemente. Me insinúan en el tajo (caminito de la obra) que ha abrazado el aforismo de Bergamín: "Si quieres expresar la luz hazte cámara oscura". Eso sí, no me confirman en qué indescriptibles términos.

A la hora del bocadillo (chorizo de Salamanca) a todo el mundo le da por las probabilidades, la estadística, y los "juegos de palabras". Menos a Malraux, que es de la tierra, y ya está curado de espanto. ¿Un sandio? Un poeta, hombre. Malraux lo confirma: "Todo lenguaje litúrgico sometido a la Razón, y no a la poesía, está condenado a muerte".

Pues eso, eso mismo, piensa Malraux, y creo que no va desencaminado, porque la cara (me dice Malraux, señalando la foto de A.) es el espejo del alma, y a esa hora, Malraux, que en sus ratos libres trabaja de ferralla, tiene cara de cemento. Ambos, A.G. y el Sr. Malraux; cara a cara.

El cemento (la ferralla) no llama a lo mediático, al espectáculo. Los trabajadores de la construcción (por tangos) dejan en paz a Wittgenstein porque, al igual que el filósofo austriaco, saben reconocer "el límite".

Toda ciencia (remix)

Toda ciencia (remix)

UNO

Tema del día: anteponer a la artimaña del gracioso el celibato mental del sedentario.
O eso, o esto otro: el esperma del nómada –la esfera o la onda impresionable- contagiado por memorias circundantes, que se torna universo onírico.
Cosa de nervios. El hombre, en el centenario de los objetos reales, desciende a la luz de la nada: toma posesión de sus dominios.
Gente sensible: incapaz de permanecer un sólo minuto en silencio.

DOS

El dueño de todo: teje telas de colores en un espacio de aire invisible. Cada tela, compuesta por mil atenciones y mil insuficiencias, es el excedente público de un veneno indigesto prefabricado en privado.

TRES

El dueño de todo: una araña celosa que observa el almacén del mundo; de ahí el veneno. Tema del día: anteponer la artimaña a la araña.

FUNDAMENTO:

La fatiga extrema lleva tan lejos como el éxtasis, con la diferencia de que con ella se desciende hasta los límites del conocimiento.

Emil Cioran.

Se parecía a Alejandro por la cabeza ladeada, a Cervantes por la bragueta siempre abierta y a Montaigne por no saber sumar, ni con números ni con centavos.

Georg C. Lichtenberg.

Y la araña sonriente de Odilon Redon.

En fin, todo sea por el control antidoping.

Que alguien (por favor) cierre la puerta.

Pregunta

Pregunta

Te viene bien el paseo, el sonido familiar de los pasos perdidos, el pequeño laberinto de fríos y madroños. La ciudad se presenta como el exterior de una pregunta, un lugar compartido y extraño donde soñar o caminar despiertos. ¿Qué hace aquí este almendro japonés? ¿Quién es el Príncipe Anglona, quién diablos le ha invitado? ¿Quién vigila la torre mudéjar? La pregunta del día, no obstante, es ésta: ¿Cómo podríamos cambiar de vida? Tú aprietas mi mano porque querrías apresar mi corazón pero yo escapo apresurado hasta las puertas de la civilización, a la lectura del periódico, al sabor amargo de una cerveza. Te respondo que no tendrías que obsesionarte tanto, que lo primero sería aceptar las cosas tal y como son, así de sencillo. Y cruzamos un callejón en sombra y una mirada luminosa, una plaza musical y una conversación de silencio.

Wittgenstein lo explicó con la exactitud matemática de un maestro:

El modo de solucionar el problema que ves en la vida es vivir de modo que lo que es problemático desaparezca. Que la vida es problemática significa que tu vida no se amolda a la forma de la vida. Debes, pues, cambiar tu vida y, en cuanto se adapte a esa forma, desaparecerá lo problemático.

Para añadir más tarde:

¿Pero no tenemos el sentimiento de que alguien que no ve ahí un problema es ciego respecto a algo importante, incluso para lo más importante? ¿No podría decir que quien así vive, vive a ciegas, como un topo, y que si tan sólo pudiera ver, vería el problema?
O no debería decir más bien: que quien vive correctamente, no experimenta el problema como tristeza, ni siquiera como problema, sino más bien como alegría; sería como si un halo brillante rodease su vida en vez de un trasfondo incierto.

¿Qué hacer entonces? El almendro es japonés. Las hormigas vigilan la torre mudéjar.

Te viene bien el paseo: has reemplazado las palabras. Algo ha cambiado de posición y ahora permanece inmóvil, esperando de nuevo.

Maravilla

Maravilla

Llevo días compitiendo con soldados romanos, con hermenéuticos flamencos, con metódicos escépticos científicos, angustiado ante la posibilidad de que todo mi mundo no sea más que un divertido fraude, de que todo lo aprendido hasta ahora, en cuarenta y dos insignificantes años, no sirva para nada. Me asomo a esa ventana (gitana, mediterránea) y me asombro de cuántas variedades de laberinto habitan la caverna, cuántas visiones distintas del infinito conviven entre el amor, el insulto y el odio. Mi ignorancia me salva de la locura (mi amor a la vida me aconseja la distancia) pero también me informa de cómo pudieron ser las cosas. Si en lugar de la pobreza los dioses me hubieran regalado la inteligencia todo sería distinto; si en lugar de dedicarme al vino, al descubrimiento etílico, hubiera dedicado mi tiempo en una sola dirección, bien organizado, disciplinado y heroico, quizás ahora discutiría en ciertos foros desde mi equivocado pánico, desde una única teoría armonizada, en lugar de sufrir persiguiendo sombras espumosas e intentando comprender lo incomprensible. Al fin y al cabo, todo gira alrededor de un solo punto, muy negro, que siempre, siempre se muere; todos hablan porque el silencio, qué duda cabe, es mucho más incómodo. Al fondo, alguien se ríe extraviado en una ciudad desconocida, sin dientes, agazapado en una esquina. ¿Acaso un filósofo? ¿Un científico? Y es que siempre me exijo demasiado.

Durante cierto tiempo, cuando mi vida estaba íntegramente dedicada al vino, yo visitaba los retretes de los bares de Madrid como quien visita un templo. Todos los planetas parecían cacahuetes en un jardín de serrín y banderillas picantes; las cabezas, todas las cabezas, me daban vueltas como tuercas y tornillos irreverentes. Eran los primeros vapores y llegué a pensar en fotografiar todos aquellos maravillosos lugares, en dejar constancia de mi presencia en aquellos templos imprescindibles del conocimiento filosófico, en aquellos receptáculos de la meada universal y cósmica, en aquellos ejemplos definitivos del gran perfume humano.

Entonces, por casualidad, me encontré con Cioran:

Todas las vías, todos los procedimientos de conocer son válidos: razonamiento, intuición, repugnancia, entusiasmo, gemido. Una visión del mundo articulada en conceptos no es más legítima que otra surgida de las lágrimas: argumentos y suspiros son modalidades igualmente concluyentes e igualmente nulas. Construyo una forma de universo: creo en ella, y es el universo, el cual se desploma empero bajo el asalto de otra certeza o de otra duda.

También estaba borracho. Hablaba con babas rojas, elevadas y luminosas:

La inspiración fulgurante, lo mismo que la profundidad laboriosa, nos presentan resultados definitivos e irrisorios. Hoy prefiero tal escritor a tal otro; mañana le tocará la vez a una obra que antaño abominaba. Las creaciones del espíritu -y los principios que las presiden- se resignan al destino de nuestros humores, de nuestra edad, de nuestras fiebres y de nuestras decepciones. Ponemos en tela de juicio todo lo que antaño amamos, y tenemos siempre razón y siempre estamos equivocados; pues todo es válido y todo carece de importancia. Sonrío: nace un mundo; me entristezco: desaparece, y ya se perfila otro.

¡Qué maravilla! Cualquier idiota puede perder lo mejor de su tiempo acorazado en el método científico o en el burdel de la gramática, y, no obstante, a pesar de todo, ser un gran hombre; cualquier gran hombre puede acercarse a las puertas de la verdad y asomarse a mi retrete, al gran perfume humano, y, no obstante, no ser un idiota.

Hecho de menos el vino. Hecho de menos a los hombres.

A los grandes y a los pequeños hombres.

A las mujeres las entiendo menos.

Y es que siempre me exijo demasiado.

FUNDAMENTO:

Marcel Duchamp, Fountain, 1917 (original lost), Readymade: porcelain urinal, Height 60cm, Philadelphia Museum of Art.

Aquí mismo.

Monkey Gone To Heaven

Monkey Gone To Heaven

Uno sigue siempre este camino.

Tan beneficioso para la humanidad como una plaga de langosta.

Tan útil para todos como una herramienta vacía.

Cada cual celebra la vida a su manera.

FUNDAMENTO:

there was a guy
an under water guy who controlled the sea
got killed by ten million pounds of sludge
from new york and new jersey
this monkey’s gone to heaven

the creature in the sky
got sucked in ahole
now there’s a hole in the sky
and the ground’s not cold
and if the ground’s not cold
everything is gonna burn
we’ll all take turns
i’ll get mine, too
this monkey’s gone to haven

rock me joe!

if man is 5 [3x]
then the devil is 6 [5x]
then god is 7 [3x]
this monkey’s gone to heaven


A bordo de un Crucero, de la mano de David Foster Wallace.

Estoy escuchando a los Pixies.

Untitled [No.4]

Untitled [No.4]

Mark Rothko, Untitled [No.4], 1964, National Gallery of Art, Gift of The Mark Rothko Foundation, Inc., 1986.43.152.

With some exceptions, the darkened palette continued to dominate Rothko’s work well into the 1960s. He developed a painstaking technique of overlaying colors until, in the words of art historian Dore Ashton, "his surfaces were velvety as poems of the night."

Enlaces:

http://www.nga.gov/feature/rothko/rothkosplash.html
http://www.rothkochapel.org/

FUNDAMENTO:

Desvélame los orígenes del vínculo; muéstrame, provocadora, la razón sedentaria de tu ira. Soy el cantor de los misterios ahuyentando tentaciones en la calle del Espejo. ¿Has decapitado algún tesoro para mí, reina de las maldiciones?

(A duras penas regresé a casa y, una vez allí, me instalé frente a la pantalla de mi Ordenador Ciberpunk Vaya Un Desastre: me conecté al Conector de Formas. Primero una dosis de los Hielos Negros de William Gibson. Luego, una dosis de drogas orgánicas. Plumas. Las plumas prohibidas del Vurt de Jeff Noon: conocimiento total, alimentado por jamacocos Jam y vaselina Vaz, o piteando velocet o shyntemesco o drencrom en el bar Lácteo Korova. Durante ese tiempo lo perdí todo, la vida pasó a mi lado pero yo continuaba como un loco, de vurtería en vurtería, de agujero negro en agujero negro. Así hasta ayer en que desperté, con una resaca del copón, y un aspecto bastante lamentable. El resultado de mi viaje no ha podido ser más positivo: he perdido el trabajo y mi mujer me ha abandonado; no sé quién soy (tampoco lo sabía antes); no sé que haré esta noche. Como podréis comprender no he estado, durante todo este trayecto, para nada y para nadie; necesitaré un tiempo antes de poder cargar las pilas y volver otra vez a la investigación, no sé si tendré fuerzas. Intento, por ejemplo, leer un texto que me ha remitido el primo Félix, un texto sobre la vida a la velocidad de la luz firmado por un tal Jeremy Rifkin, licenciado en Economía y Relaciones Internacionales, profesor de la Escuela Wharton de Finanzas y Comercio. Y no puedo: me entran ganas de vomitar y corro como un poseso en busca de plumas, de regreso en la vurtería. Mi adicción a la Clockwork Orange ha triunfado: ¿No es el presente, queridos hermanos, aquello que llamábamos futuro?)

Enrique Bustamante.

Corresponsal especial en el rompeolas.

El rompeolas.

FIN DE LA PRIMERA FASE.

Cuaderno de bitácora

Cuaderno de bitácora

 

La alteración se demuestra en el pulso, en la forma de mirar las cosas; pero esto no quiere decir, ni mucho menos, que se haya producido un cambio, que se haya modificado una estrategia. Porque todas estas cosas estaban ya aquí desde hace mucho tiempo: amigas traicioneras que acompañan a sus enemigas las cosas; y estaban aquí desde siempre, esperando su momento.

 

Hablando en plata: ¡cuánta razón tenía mi amigo el etólogo!

Me voy de viaje (aquí al lado, no muy lejos) y cuando vuelvo tengo sobre la mesa un nuevo cuaderno de bitácora; al parecer, lo estoy escribiendo yo mismo, pero apenas si me reconozco. El caso es que tampoco me reconozco en todo lo escrito con anterioridad a este cuaderno, y esta sensación debe de ser normal porque tampoco me enfada ni me extraña.

Tengo los cables destrozados de tanto enfrentar preguntas; tengo los cables destrozados de tanto esperar respuestas. Ahora me aconsejan un paseo por el Arco Iris, un trago de colores. Y el cielo se abre sin tierra y sin nadie adentro.

FUNDAMENTO:

También en los viajes sin rumbo es importante llevar un cuaderno de bitácora donde tomar la estima del barco. Pues la salvación no se encuentra en el puerto final de la travesía, sino en la figura que dibuja su estela. Por ello, su interpretación nos proporciona una llave de acceso a los camarotes secretos de la vida, a los caracteres originarios descifrados por el trazado de nuestra ruta.

Ernst Jünger.

Hablando con un amigo desaparecido.

 

Adicción

Adicción

 

 

 

Minúsculo reconocimiento de incorregible tímido.

El lugar del reposo, el lugar del refugio, el lugar de la tranquilidad.

Abril saluda como un aspersor en celo; cuando llueve (como ahora mismo) escribo cosas como ésta: El juego de la lluvia plasma esferas entre las raíces ocultas de los árboles. Tatschweigentaktik. El secreto, esta tarde, o el rapto necesario de un libro; compro uno de Thomas Bernhard, en un comercio de urgencias, como hacen siempre los drogadictos.

Maestros Antiguos (Alte Meister), y en la primera página esta cita de Soren Kierkegaard.

La pena corresponde a la culpa: ser privado de todo deseo de vivir, llevado al más alto grado de hastío vital.

Antenas parabólicas. Voy caminando por aguas tranquilas; la vida es un tintero desmontable. A las puertas del infierno, como todos los extranjeros, buscamos la araña de Marte.

 

 

 

A virulência do debate

A virulência do debate

Así, en portugués, suena como un fado. Los cazadores se cobran piezas como extraños juegos de palabras. Abstracción o información privilegiada. Y llueven palmas de oro sobre las cabezas de los nuevos profetas. A provocação, leo entre gramos; aunque en seguida salimos de Lisboa y llegamos a Estoril, a las puertas mismas del Casino, entre panteras, turistas y dioses lusitanos.

A domesticação social do homem. Os preceitos filosóficos que regulam a ética da biotecnologia.

Y yo preocupado.

A las 12’30 horas, como todos los días, salgo del laboratorio o útero laboral para fumar un cigarrillo. Old Holborn, Rolling in Flavour y Smoking de Luxe (un verdadero placer), entre genes domésticos y memes. La pista soleada es un pasillo natural de alteraciones térmicas. Y entonces el escándalo alcanza proporciones wagnerianas.

La inteligencia no vive más que en la apertura a lo que resulta incómodo.

Y más tarde:

En la frase "hay información" hay implicadas otras frases: hay sistemas, hay recuerdos, hay culturas, hay inteligencia artificial. Incluso la oración "hay genes" sólo puede ser entendida como el producto de una situación nueva: muestra la transferencia exitosa del principio de información a la esfera de la naturaleza. Esta ganancia en conceptos que permiten abordar poderosamente la realidad, hace que el interés en figuras de la teoría tradicional tales como la relación sujeto-objeto disminuya. Incluso la constelación de yo y mundo pierde mucho de su prestigio, sin hablar de la gastada polaridad individuo-sociedad. Pero por encima de todo, con las nociones de recuerdos realmente-existentes y de sistemas auto-regulados, caduca la distinción metafísica de naturaleza y cultura: en esta perspectiva, ambos lados de la distinción no pasan de ser estados regionales de la información y su procesamiento. Habrá que armarse de paciencia, sin embargo, ya que la comprensión de estas ideas va a ser particularmente difícil para los intelectuales que han vivido de esta antítesis de cultura y naturaleza, y que se encuentran ocupando ahora una posición reactiva.

El hombre operable.

Para el comentarista portugués, no obstante, Peter Sloterdijk es un filósofo profesional y un humorista eventual.

Y yo preocupado.

Por lo demás, hoy no he participado en nada interesante.

Subcarpeta

Subcarpeta

La realidad.

Para Aristóteles, el mundo según lo veo; para Kant, según lo pienso; y para Wittgenstein, según lo digo.

Y ahora, la rumba (una extraña mezcla de Steven Pinker y Maria Zambrano), es decir, el mundo según Gato Pérez.

La realidad. El sentido del humor es siempre necesario. A lo largo del día se van sucediendo las claves, los dogmas, las vulneraciones de la legalidad, las declaraciones de impacto.

Wert. Wenn ich die Wirklichkeit beschreibe, so beschreibe ich, was ich bei den Menschen vorfinde. Die Soziologie muss ebenso unsere Handlungen und unsere Wertungen beschreiben wie die der Neger. Sie kann nur berichten, was geschieht. Aber nie darf in der Beschrei bung des Soziologen der Satz vorkommen: "Das und das bedeutet einen Fortschrift".

Los toros, Ludwig y el Translate, es decir: el mundo, la realidad.

Voy camino del hombre perfecto.

FUNDAMENTO:

Después de estos largos años de aburrimiento trascendental, de largas meditaciones y cacofagia monumental, el cuerpo pide una tregua y dice: ¡Alto! algo hay que hacer, ha sido interesante, pero ahora toca pasarlo bien.

Gato Pérez.

Tiene sabor.

Fuera de contexto

Fuera de contexto

Paul Churchland (profesor de Filosofía de la Mente de la Universidad de California en San Diego), en El País, en una entrevista de hace algún tiempo con Javier Sampedro.

-¿Por qué en el mundo occidental la música evolucionó lentamente hacia el atonalismo?
-Creo que se debe a la búsqueda de la novedad. Sospecho que Schönberg y Shostakovich eran unos farsantes.

Gema Nierga (La ventana, La Cadena Ser), a Fernando Sánchez Dragó, en el programa del viernes pasado.

Quiero ser taoísta, Fernando, ¿cómo lo hago?

Mecánica terrestre de ilusiones, comentarios y sospechas. En una estantería, la relación casi física: lo que me espera mañana o se cruza ahora en mi camino. Flores de todos los extremos; golpes de todos los colores. Y sin embargo, agradezco a todos aquellos que también agradecen compartir a Paul Léautaud -aunque sea en el idioma de Voltaire.

Y así, como se ve, pasan los días. Y de nada me excluyo ni me excluyen.

Las facultades especulativas

Las facultades especulativas

Los labios, en aquel punto exacto, me hicieron perder el conocimiento; así siempre, pensé: así toda la vida. Cuando cerré los ojos, busqué angustiado los apuntes de Física y el Discurso sobre el espíritu positivo de Augusto Comte. No hace falta tanto para perder la razón, me dije; este puede ser un buen momento. Me sacan los ojos, pensé, y luchan encarecidamente para que vea con los ojos de otro; me dicen que puedo ser feliz en la superficie, pero no me dicen nunca que vivo en el agujero. La actualidad es un lugar donde nada ni nadie debe quedarse dormido. Es preferible acomodarse, dejarse llevar por el viento. Siempre muy despierto; no es aconsejable perder el conocimiento, no conviene quedarse dormido. Al volver, pensé, nada habrá cambiado; al despertar, la sangre no es la misma, nosotros no somos los mismos, y cuesta demasiado desacostumbrarse.

FUNDAMENTO:

Recuerdo a Juana de Arco y me pregunto por la ecuación humana. Dicen que tuvo un orgasmo mientras ardía, camino del cielo.

Javier Esteban.

En otro día de recuerdos.

Cables

Me inclino por pensar que apagamos el fuego porque estábamos en peligro; a manotazos, sí, a golpes de arena. Y es que las llamas acariciaban ya el techo de Uralita y la cabaña podía saltar por los aires, estábamos a punto de saltar por los aires. Una hermosa sensación de desprendimiento me invade cada vez que me acuerdo; eso sí, con la arena que utilizamos me cargué el reloj de pulsera, el de mi unión infantil con Cristo, y desde entonces tengo problemas evidentes con el tiempo. A la salida de la comisaría me esperaba mi novia, mis padres, más policías, el arte, el mundo de los negocios. Y yo lo vi tan claro que, a partir de ese momento, decidí quedarme ciego. Cuando por fin apareció el electricista yo ya andaba leyendo a Maiakovski; escribí un poema titulado "Oda a la Ley de Peligrosidad Social". Y me prometí a mí mismo regresar un día a la cabaña. Así se lo expliqué a mis padres. Así se lo expliqué a la policía.

FUNDAMENTO:

En toda mi vida, no he visto más que tiempos de desorden, desgarros extremos en la sociedad e inmensas destrucciones; yo he participado en esos desórdenes. Tales circunstancias bastarían si duda para impedir que el más transparente de mis actos o de mis juicios obtuviera alguna vez aprobación universal. Pero muchos de ellos, así lo creo yo, pueden haber sido mal comprendidos.

Guy Debord.

Panegírico.

Metaestética

Buscaría una cápsula, espacial o sencillamente en cuarentena, para mantenerme prudentemente alejado, lógicamente al margen, observando en silencio la inmediatez insultante de una curva (que señala un peligro), o la caja alborotada de los grillos. Pero no serviría de nada, porque al lado, siempre (o eso creo), ocurren hechos.

Me da la sensación que al Pope radiofónico (hace un momento, esta misma mañana) no le gusta que el filósofo opine de política (o, al menos, no le concede autoridad alguna en la materia: el filósofo a lo suyo, parece reclamar algo enfadado), y mucho menos que se le cite como ejemplo de cordura y honestidad manifiesta, honestidad precisamente política, o sencillamente como opinión autorizada (aquí estoy yo, parece indicar; este es mi programa); aunque equivocarse, el filosofo, como nos ocurre a todos, también a veces se equivoca, tanto cuando habla de política como cuando habla de filosofía, o tal vez precisamente por ello. El Pope radiofónico nos habla desde el púlpito y yo me aburro profundamente con su cháchara. Quizás porque no se equivoca (¿no se equivoca?) o quizás porque, a diferencia de lo que piensa él de otros, se considera completamente autorizado.

FUNDAMENTO:

El demócrata es modesto. Confiesa una parte de ignorancia, reconoce en parte el carácter aventurado de su esfuerzo y que todo no le es dado. Y a partir de esa confesión, reconoce que tiene necesidad de consultar a los otros, de completar lo que sabe con lo que saben ellos.

Albert Camus.

Lo cita Fernando Savater, también esta mañana, con esa sorprendente habilidad que tiene para las citas.